Del 1 al 7 de agosto se celebra la Semana Mundial de la Lactancia Materna, una fecha que invita a reconocer la trascendencia de amamantar como acto de amor, salud y conexión. La conmemoración pone el foco en acompañar, escuchar y cuidar a quienes eligen esta forma de alimentación, recordando que criar en tribu también es salud.

En la Argentina, la protección de la maternidad cuenta con un sólido marco legal. La Ley de Contrato de Trabajo 20.744 y la mayoría de los convenios colectivos amparan a las mujeres durante el embarazo y la lactancia, permitiendo compatibilizar el rol materno con la reinserción en el empleo remunerado. A ello se suma la Ley Nacional 26.873, que promueve la instalación de Espacios Amigos de la Lactancia en los lugares de trabajo. Estos lactarios resultan fundamentales para sostener el amamantamiento tras el regreso a la actividad laboral, brindando un ámbito seguro, higiénico y cómodo para la extracción y conservación de la leche.

Las empresas que facilitan la lactancia materna no solo cumplen con la normativa vigente, sino que obtienen beneficios comprobados: reducción del ausentismo, mayor retención de personal calificado, mejora de la imagen corporativa y ahorro en los costos de contratación y capacitación. Acompañar el proceso favorece la salud de madres e hijos, y al mismo tiempo fortalece el vínculo entre organización y trabajadores.

Este año, la campaña mundial invita a reafirmar que “tu leche alimenta, protege y abraza; tu esfuerzo es valioso; no estás sola”. El desafío es colectivo: equipos de salud, empleadores, familias y comunidad tienen el deber de generar entornos que respeten y faciliten la decisión de amamantar, garantizando que cada madre reciba el apoyo que merece en su retorno al trabajo y a lo largo de toda la crianza.