Una revisión no sistemática efectuada por investigadores de la Universidad de Campiñas refuerza la evidencia disponible sobre el papel multifacético de la vacunación anti-COVID-19 para mitigar el riesgo de COVID-19 persistente y pos-COVID-19. Al inducir una robusta inmunidad humoral y celular, las vacunas limitan la replicación viral y previenen el establecimiento de reservorios virales persistentes, involucrados en síntomas crónicos (físicos y neuropsicológicos). Dado que las infecciones recurrentes impulsadas por la circulación generalizada de variantes inmunoevasivas pueden promover la activación inmunitaria persistente y aumentar la probabilidad de fenómenos autoinmunes, las vacunas de refuerzo y las reformuladas son esenciales para restablecer y mantener la respuesta inmunitaria humoral contra estas variantes, previniendo las reinfecciones y aplacando las consecuencias a largo plazo.
Si bien los beneficios de la inmunización están bien establecidos en la población adulta general, persisten lagunas en lo que respecta a las personas inmunodeprimidas, los ancianos y los niños. La complejidad de las respuestas inmunitarias, la aparición de variantes inmunoevasivas, la heterogeneidad de los diseños investigativos y la falta de una definición estandarizada de COVID persistente y post-COVID contribuyen a la incertidumbre actual sobre la magnitud y la consistencia de la protección vacunal. La investigación con definiciones concertadas y diseños longitudinales es esencial en este sentido. Algunos grupos de investigación argumentan también que una estrategia más eficaz estaría dada por un esquema heterólogo, en el que una dosis inicial de refuerzo con una vacuna inactivada seguida de una dosis de refuerzo con una vacuna de ARNm incrementaría la respuesta de anticuerpos. Por otro lado, la vacunación mundial exhibe importantes desigualdades, con disparidades en el acceso y la cobertura entre países y dentro de ellos, que afectan principalmente a las poblaciones vulnerables y de bajos ingresos. La revisión también señala algunos datos contradictorios sobre los beneficios y la eficacia de la vacunación (síntomas post-vacunales, generación de autoanticuerpos e ineficacia de dosis de refuerzo), que ameritan la necesidad de continuar investigando en este terreno. En paralelo, comprender las causas subyacentes de los síntomas post-vacunales aunque infrecuentes es esencial para desarrollar vacunas más seguras y eficaces.
Referencia
Guimarães GN, et al. (2025) Vaccination and COVID-19: impact on long-COVID. Front. Immunol. 16:1686572. doi: 10.3389/fimmu.2025.1686572