La pandemia de COVID-19 ha tenido un profundo impacto en la salud global, particularmente en el campo de los trastornos metabólicos, incluyendo la resistencia a la insulina y la diabetes de nueva aparición. En una publicación reciente se efectúa una revisión acerca de los mecanismos multifactoriales subyacentes a estas complicaciones incluyendo la activación del sistema inmune, la cascada inflamatoria, los cambios en el estilo de vida, las deficiencias nutricionales, los desequilibrios en el metabolismo aminoacídico, las alteraciones en la cetogénesis, disrupciones en el microbiota intestinal, el componente psicológico y las vacunas anti-COVID-19.

La infección por SARS-CoV-2 induce una respuesta proinflamatoria capaz de alterar la señalización de la insulina (por medio de vías como JAK/STAT y NF-κB). Al mismo tiempo, las medidas de confinamiento provocaron una menor actividad física con hábitos alimentarios menos saludables. El estrés psicológico ligado a la pandemia también aparece relacionado con la resistencia a la insulina, poniendo de relieve la relevancia de la salud mental. Por otro lado, los desequilibrios en el metabolismo de los aminoácidos y alteraciones en la cetogénesis aportan lo suyo; al igual que la disbiosis, caracterizada por una menor diversidad bacteriana y un aumento de patógenos oportunistas. Si bien las vacunas contra la COVID-19 son esenciales para controlar la pandemia, algunas pueden afectar transitoriamente el control glucémico. Esta sumatoria de factores, en su conjunto, exacerban la resistencia a la insulina y aumentan el riesgo de obesidad y diabetes tipo 2.

El trabajo también discute las estrategias terapéuticas para los efectos a largo plazo causados ​​por la infección por SARS-CoV-2, haciendo mención a la metformina por sus acciones tanto metabólicas como antiinflamatorias. La investigación futura debería centrarse en dilucidar las consecuencias metabólicas a largo plazo del COVID-19, identificar intervenciones eficaces como medidas dietéticas y nuevos tratamientos. La meta de reducir la resistencia a la insulina asociada al COVID-19 también debería contemplar modificaciones del estilo de vida, suplementación nutricional, modulación de la microbiota, la misma metformina, y activadores enzimáticos de la ECA2, potencialmente capaces de restaurar la señalización de la insulina, suprimiendo la inflamación, regulando el metabolismo de la glucosa e inhibiendo el ingreso del virus a la cèlula.

Referencia

Zhu B, et al. (2026). The mechanisms underlying COVID-19-induced insulin resistance: a narrative review. Front. Endocrinol. 17:1781679. doi: 10.3389/fendo.2026.1781679