COVID-19 guarda relación con la aparición de diabetes, pero los estudios presentan limitaciones debido a la falta de datos previos a la infección y a la ausencia de factores cardiometabólicos preexistentes. Así resulta relevante esclarecer cómo COVID-19 agudo y persistente (CP) afecta el metabolismo de la glucosa. En función de ello, investigadores de la Case Western University evaluaron cambios longitudinales en los marcadores glucémicos y cardiometabólicos tras la infección por SARS-CoV-2 en una cohorte prospectiva con mediciones basales previas a la infección.
Se incluyeron 821 participantes adultos no infectados de la cohorte RECOVER que posteriormente desarrollaron COVID-19, caracterizando a los participantes en su estado previo a COVID. Los datos de hasta 12 meses posteriores a la infección se compararon con los valores basales preinfección. Se excluyeron los participantes con diabetes preexistente o embarazo. El criterio de valoración principal fue el cambio en la HbA1c hasta 12 meses postinfección. El análisis se estratificó según el estado de CP utilizando un Índice de RECOVER 2024. La HbA1c se mantuvo estable desde antes de la infección hasta los 12 meses posteriores (5.39 % frente a 5.40 %; p = 0.435). El colesterol no-HDL y la presión arterial disminuyeron ligeramente, mientras que la cistatina C aumentó levemente; los cambios absolutos fueron pequeños. La proteína C reactiva de alta sensibilidad (PCR-as), la troponina, el péptido natriurético cerebral pro (pro-BNP), el índice de masa corporal y la circunferencia de la cintura se mantuvieron estables. El riesgo de enfermedad cardiovascular aterosclerótica (ECVA) a largo plazo aumentó ligeramente (del 6.7 % al 7.3 %; p<0.001). La incidencia de síndrome metabólico de nueva aparición fue comparable en todas las categorías de aquellos con cirrosis hepática (18 %-20 %), aunque el síndrome metabólico persistente fue más frecuente en los participantes con cirrosis hepática avanzada.
En esta cohorte con datos basales previos a la infección, no se encontraron cambios significativos en la HbA1c ni en los biomarcadores cardiometabólicos durante los 12 meses posteriores a la infección, aunque el riesgo de ASCVD a largo plazo aumentó ligeramente. Estos hallazgos resaltan la importancia de la evaluación longitudinal para diferenciar los cambios fisiológicos transitorios de la enfermedad cardiometabólica persistente tras COVID-19.

Referencia
Daher J, et al. Glucose metabolism across COVID-19 and long COVID: a longitudinal study. J Endocr. Soc. 2026 Aug 12;10(9):bvag173. doi: 10.1210/jendso/bvag173